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7 cosas que evitar cuando alquilas vivienda (si eres el inquilino)

Cuando buscamos piso en alquiler normalmente tenemos un poco de prisa, a veces porque llegamos a una ciudad nueva y necesitamos una vivienda, otras porque se acaba el contrato en la vivienda en la que estamos… Pero es importante que cuando lo encontremos no nos precipitemos, porque podemos acabar pasando por alto desperfectos, pagando más de lo necesario o firmando cláusulas abusivas. ¡Ten en cuenta estos 7 detalles que debes evitar para no tener problemas al alquilar la casa que buscabas!

Imagen post consejos para inquilinos

1. Pagar sin que quede constancia en un recibo.

Generalmente es necesario reservar la vivienda que queremos alquilar con una cantidad que se acuerda entre las partes, y que después será descontada del primer mes de renta. No debemos oponernos a realizar esta reserva, al fin y al cabo es la garantía que tenemos de que el propietario no alquilará la casa a otra persona. Pero es fundamental que quede constancia en un recibo de que hemos pagado esa cantidad en concepto de reserva para el alquiler de la vivienda y en qué condiciones se realizará el arrendamiento (renta mensual, fianza, si está amueblado, etc). De esta forma nos aseguramos de que no haya malentendidos con el propietario.

2. Firmar el contrato sin haber visto la vivienda.

Por muchas fotos estupendas que hayamos visto y mucha prisa que tengamos por alquilar, nunca debemos firmar el contrato de alquiler sin haber visto la vivienda. De hecho, tampoco debemos hacer ningún pago a cuenta. Desafortunadamente, hay personas que se aprovechan de la urgencia de otras por alquilar y pone anuncios falsos en los buscadores de vivienda para conseguir dinero por casa que o no existe o no se corresponden con la realidad.

Además, aunque el propietario se honesto y las fotos se correspondan con la realidad, hay aspectos que nunca podremos ver en ellas. No debemos olvidar que un anuncio intenta mostrar los aspectos más positivos de la casa, así que tenemos que verla en persona para asegurarnos de que es lo que buscamos.

3. Aceptar el precio sin conocer el valor de la zona.

No es necesario realizar un estudio inmobiliario en profundidad para poder valorar si  la vivienda que nos interesa está o no en su precio. Con haber visto unas tres viviendas en la zona podremos saber si ésta está en precio de mercado. No debemos olvidar, al valorarlo, que las características concretas de la vivienda y el edificio en el que se encuentra marcarán las diferencias de precio entre unas y otras. Tampoco será exactamente igual el precio en una calle principal ni cerca de transporte público y supermercados.

4. Aceptar fianzas abusivas.

Generalmente cuando alquilamos una vivienda debemos pagar una fianza que nos devolverán cuando termine el contrato de alquiler si todo está en buen estado. Se trata de la garantía de que cuidaremos correctamente la vivienda y, si provocamos algún desperfecto, servirá para pagar los arreglos necesarios.

La fianza en viviendas vacías suele ser el equivalente a un mes de alquiler, y en pisos amueblados el equivalente a dos meses de renta. Esta cantidad nunca podrá sustituir el pago de una mensualidad, y el propietario dispondrá de un mes desde la finalización del contrato para realizar las comprobaciones necesarias y devolverla, si corresponde.

5. Firmar el contrato sin leerlo y entenderlo.

En el contrato deben aparecer todos los acuerdos a los que se haya llegado con el propietario, por lo que es fundamental que lo leamos y comprendamos para que después no haya malentendidos. Aunque nos de pudor plantear preguntas por temor a que piensen que somos desconfiados, es importante que todo quede claro.

6. No reflejar por escrito los acuerdos a los que se llegue.

A veces, unas semanas o meses después de haber firmado el contrato, se puede llegar a nuevos acuerdos con el propietario. Por ejemplo, si es un piso amueblado, tal vez le pidamos que se lleve un mueble que pensábamos que utilizaríamos pero que finalmente sólo ocupa espacio. Si el propietario accede, deberemos reflejarlo por escrito y firmarlo para adjuntarlo al contrato.

No olvidemos que un arrendamiento puede durar años, y podemos olvidar detalles que, si no están por escrito, pueden generar problemas por malentendidos.

7. No adjuntar al contrato una lista de desperfectos, si los hubiese al ocupar la vivienda.

Normalmente solicitaremos que se arreglen todos los desperfectos que tenga la vivienda antes de entrar a vivir a ella, pero si llegamos a un acuerdo con el propietario para pasar por alto alguno de ellos, es necesario que quede constancia de cuáles son estos desperfectos en una lista que ambas partes deberán firmar para adjuntarla al contrato.

De esta manera evitaremos que cuando dejemos la vivienda nos atribuyan desperfectos que ya estaban allí cuando nosotros llegamos.

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