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7 cosas que no debes hacer cuando alquiles una vivienda (si eres el propietario)

Cuando alquilamos una vivienda que tenemos en propiedad siempre existe el miedo a equivocarnos, a no alquilarla a la persona adecuada, que al final no nos paguen o devuelvan la casa destrozada… Si trabajas con un profesional inmobiliario de confianza, reducirás las posibilidades de que las cosas salgan mal. Pero alquiles por libre o a través de una inmobiliaria, recuerda evitar siempre estos 7 errores que te acercarán más una relación propietario-inquilino de éxito.

Imagen post consejos para propietarios

1. Alquilar la vivienda sin ver la documentación del inquilino.

La documentación de la persona a la que vas a alquilar tu piso te permitirá saber si puede afrontar los pagos mensuales del alquiler y si podrá hacer por el periodo que dura el contrato o no.

Debes pedir a la persona o personas que firmarán el contrato su DNI o NIE, su contrato de trabajo y las sus últimas nóminas. De esta forma podrás ver su capacidad de pago.

Pedir hoy en día que tu inquilino tenga un contrato indefinido quizá sea esperar demasiado, y de todos modos este tipo de contrato tampoco garantiza un puesto de trabajo de por vida. Pero saber qué tipo de contrato tiene te permitirá, al menos, estar prevenido ante posibles imprevistos de los que nadie está libre.

2. Alquilar a alguien que destine más del 30% de su nómina al alquiler.

El 30% de la nómina es el máximo que cualquier persona debería dedicar al pago de su vivienda, ya sea de alquiler o hipoteca. Esto es así porque con el resto debe hacer frente a una serie de gastos que no son pocos: suministros, comida, limpieza, gastos personales…

Si alquilas a una familia, ésta debe destinar como mucho el 30% de sus ingresos totales al alquiler. De esta forma te aseguras que tendrán capacidad de pagar la renta todos los meses.

Si por alguna razón te encuentras con unos inquilinos que deben destinar algo más del 30% al pago del alquiler, pero tienes buenas referencias y quieres alquilarles la vivienda, solicita un aval, personal o bancario, que garantice que si no pueden hacer frente al pago alguien lo hará.

3. Alquilar sin fianza.

La fianza ayuda a que el inquilino sea más consciente de que debe cuidar la vivienda, porque cuando se vaya puede perderla si no lo ha hecho. Por supuesto, la fianza no cubre los desperfectos por el uso normal del piso. Por ejemplo, si alquilas tu casa durante tres años es muy probable que tengas que pintarla cuando se vayan los inquilinos, eso no les corresponde pagarlo a ellos.

En viviendas vacías los normal es que la fianza sea el equivalente a un mes de alquiler, y en viviendas amuebladas el equivalente a dos meses. La diferencia se debe a que los desperfectos que pueden causarse en una casa con muebles son mucho mayores que si no los tiene.

Cuando los inquilinos dejen el piso, dispones de un mes para comprobar que todo está en orden y devolver la cantidad de fianza que corresponda.

4. No hacer inventario de los muebles que tiene la vivienda.

Está muy bien actuar de buena fe, confiando en que la persona a la que alquilar la vivienda es de fiar. Pero la relación será mucho más fácil si todo queda por escrito, ya que supone una garantía para las dos partes.

Si haces inventario de los muebles que dejas en la vivienda, los firmáis las dos partes y lo adjuntas al contrato, tú tienes la seguridad de que queda claro lo que dejas y el inquilino tiene la seguridad de que no podrás reclamarle algo que no hayas dejado.

5. Firmar el contrato sin leerlo ¡y entenderlo!

Aunque esto parece obvio, a veces no lo hacemos, y es muy importante. No sólo porque así nos aseguramos de que estamos de acuerdo con todos los puntos del contrato. Además, evitará malentendidos que pueden producirse por falta de comunicación.

6. No entregar el piso en buen estado.

Si queremos que los inquilinos cuiden la vivienda, debemos cuidarla nosotros también. Si entregas la casa sucia y con desperfectos ¿cómo crees que te la devolverán?

7. Desentendernos una vez alquilada la vivienda.

Esto viene en la misma línea que el punto anterior: si quieres tener unos inquilinos de calidad, debes ser un casero de calidad. Eso no significa que accedas a todas sus exigencias, pero sí debes hacerlo cuando los inquilinos tengan razón.

Por ejemplo, si alquilas la casa con lavadora y a los 15 días de entrar a vivir ésta deja de funcionar, eres el responsable de repararla o sustituirla. Si ignoras los derechos de tus inquilinos, ellos ignorarán también sus obligaciones.

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